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Rendimiento ajustado, equidad y brechas de género en PISA 2025: España y Galicia

PISA se lee casi siempre como una tabla de clasificación, y una tabla de clasificación mezcla dos cosas muy distintas: lo que hace la escuela y a qué alumnado atiende. Este informe descuenta el perfil del alumnado y separa tres preguntas que suelen mezclarse. La primera es de rendimiento: qué territorios obtienen mejores resultados de los que cabría esperar por ese perfil. La segunda es de equidad: si en ellos el origen familiar de cada alumno condiciona menos su resultado. La tercera es de género: cómo son las diferencias de resultados entre chicas y chicos. Con los microdatos de PISA 2025 para España, 29.966 alumnos de 878 centros, Galicia aparece 9,33 puntos por encima del resto del país una vez descontados el nivel socioeconómico, el origen migrante y el género de su alumnado. En cambio, ni el peso del origen social ni el tamaño de las brechas de género dentro de sus centros se distinguen de los del resto de España. Rendir por encima de lo esperable y repartir mejor no son la misma cosa, y conviene no confundirlas.

Edición: PISA 2025 (OCDE), con Ciencias, Lectura y Matemáticas Ámbito: España, 17 comunidades autónomas más Ceuta y Melilla, con foco en Galicia Muestra: 29.966 alumnos y 878 centros Elaboración: GaeliKA Innovación S.L., análisis propio sobre microdatos
Cómo leer este informe
Tres ideas bastan para seguir el resto. La primera: el ESCS es el índice con el que PISA resume el nivel socioeconómico y cultural de cada alumno (estudios y ocupación de los padres, recursos del hogar). Está construido de modo que el valor 0 corresponde a la media de los países de la OCDE, así que un alumno con ESCS de +1 está una desviación típica por encima de esa media. La segunda: el rendimiento ajustado de un territorio es la diferencia entre lo que obtienen sus alumnos y lo que un modelo estadístico predice para alumnos con el mismo ESCS, el mismo origen migrante y el mismo género. Si sale positivo, el territorio rinde por encima de lo previsible; si sale negativo, por debajo. La tercera: tanto la equidad socioeconómica como las brechas de género se miden comparando alumnos que van al mismo centro, para no confundir lo que ocurre dentro de las aulas con el hecho de que unos centros concentren alumnado distinto de otros. Los márgenes de error recogen las dos fuentes de incertidumbre propias de PISA: la de la muestra, mediante los 80 pesos replicados del diseño, y la de la medición de cada alumno, mediante los 10 valores plausibles que PISA publica en lugar de una nota única.

Y tres advertencias, por delante de los resultados. El análisis es observacional: describe asociaciones, no causas, y el rendimiento ajustado no mide la calidad de un centro ni lo que un centro añade a sus alumnos. La variable de género disponible en el fichero analizado, que cubre al 100 % de la muestra, permite separar al alumnado registrado como chico del resto, un grupo que reúne a las chicas con cualquier otra respuesta a la pregunta de género. Por eso las diferencias que aparecen más adelante se describen como chicas y otras respuestas frente a chicos, y no exactamente como una brecha entre mujeres y hombres. Por último, Cataluña queda fuera de las comparaciones entre territorios por la advertencia específica de calidad de PISA 2025, y Murcia conviene leerla con cautela por su tasa de exclusiones.

Síntesis

Una ventaja en rendimiento que no se traslada a la equidad

Galicia rinde por encima de lo que su alumnado permitiría anticipar: 9,33 puntos más que el resto de España después de descontar el nivel socioeconómico, el origen migrante y el género. Es una diferencia apreciable y bien medida, aunque no enorme: la escala de PISA está construida para que la media de la OCDE ronde los 500 puntos y la dispersión entre alumnos sea del orden de 100, de modo que nueve puntos son algo menos de una décima parte de esa dispersión.

Las otras dos preguntas se responden en negativo, y eso es también un resultado. Dentro de los centros gallegos, el origen social predice los resultados con la misma intensidad que en el resto del país, y las diferencias de resultados entre chicas y chicos tienen el mismo tamaño que en las demás comunidades. Galicia obtiene algo más de lo previsible, pero no porque haya debilitado ninguno de los dos vínculos.

Rendimiento ajustado de Galicia+9,33puntos sobre el resto de España, descontado el perfil del alumnado (margen de +1,84 a +16,82)
Diferencia en el peso del origen social+0,77puntos por unidad de ESCS frente al resto; el margen cruza el cero
Diferencia en la magnitud de las brechas de género-0,31puntos frente al resto; tampoco distinguible de cero
Brecha española en Lectura+24,5puntos a favor de las chicas y otras respuestas; en Matemáticas, 15,3 a favor de los chicos
Centros que rinden por encima de lo previsible45,5 %de los centros gallegos de la muestra; solo el 1,8 % en los contextos más duros
Base del análisis29.966alumnos de 878 centros de toda España
Cinco conclusiones. (1) Después de descontar el perfil del alumnado, las diferencias entre territorios no desaparecen: seis comunidades quedan claramente por encima del resto y cuatro territorios claramente por debajo. (2) Galicia queda en la zona alta con una señal sólida, aunque no del todo concluyente. (3) Rendimiento y equidad son dimensiones separadas: Castilla y León lo demuestra combinando el mejor rendimiento ajustado del país con la mayor dependencia del origen social. (4) Las brechas de género hay que leerlas dominio por dominio, porque en Lectura y en Matemáticas van en sentidos opuestos y al sumarlas se cancelan; en su tamaño, ninguna comunidad se separa del resto. (5) El análisis permite localizar centros que rinden más de lo previsible, pero no explicar qué hacen para conseguirlo.

1. El punto de partida

Por qué una tabla de clasificación no compara sistemas educativos

El nivel socioeconómico y cultural de la familia es, con mucha diferencia, el mejor predictor del rendimiento en PISA. Cada unidad del índice ESCS se asocia a unos 25 puntos de puntuación: la distancia entre un alumno situado una desviación típica por debajo de la media de la OCDE y otro situado una por encima ronda los 50 puntos, la mitad de toda la dispersión entre alumnos. Haber nacido fuera de España y haber llegado en edad escolar (lo que PISA llama primera generación migrante) se asocia a una desventaja de 34,3 puntos adicionales, una vez igualado el nivel socioeconómico. En la segunda generación, hijos de familias migrantes nacidos ya en España, esa desventaja prácticamente desaparece.

Lo que el modelo nacional espera de un alumno según su nivel socioeconómico y su origen. 380 420 460 500 540 -2,0 -1,0 0,0 +1,0 +2,0 Índice ESCS del alumno (0 = media de la OCDE; 1 = una desviación típica por encima) Cada unidad de ESCS vale unos 25 puntos. Ser migrante de 1.ª generación resta 34,3 puntos. Sin origen migrante de 1.ª generación Migrante de 1.ª generación
Figura 1. Lo que el modelo espera de cada alumno. Puntuación prevista según el índice ESCS, con y sin origen migrante de primera generación. La línea sube unos 25 puntos por cada unidad de ESCS; la distancia vertical entre las dos líneas son los 34,3 puntos asociados a haber llegado a España en edad escolar. Elaboración de GaeliKA con microdatos de PISA 2025.

Con estas magnitudes, comparar las medias brutas de dos territorios con alumnados distintos dice poco sobre sus escuelas. Un territorio que escolariza a más alumnado recién llegado y con familias de menor nivel educativo partirá varios puntos por detrás por razones que no tienen que ver con lo que ocurre en sus aulas. De ahí el procedimiento que sigue el resto del informe: primero se calcula qué puntuación cabría esperar de cada alumno según su perfil, y después se comprueba cuánto se aparta de esa previsión lo que realmente obtiene.

2. El mapa ajustado

Descontado el perfil del alumnado, las diferencias territoriales siguen ahí

Podría ocurrir que, una vez igualado el perfil del alumnado, todos los territorios rindiesen prácticamente igual y las diferencias del ranking bruto se disolviesen. No es el caso. Diez territorios se separan del resto de forma clara: seis por encima y cuatro por debajo. Galicia y Aragón quedan también en la zona alta, con una señal algo más débil.

Diferencia de rendimiento ajustado frente al resto de España, en puntos PISA. Castilla y León +17,71 Asturias +16,58 Madrid +14,54 La Rioja +14,22 Cantabria +12,32 Castilla-La Mancha +11,46 Aragón +11,12 Galicia +9,33 País Vasco -21,44 C. Valenciana -21,65 Ceuta -34,98 Melilla -52,91 0 Supera las dos correcciones Supera solo la más permisiva Galicia
Figura 2. Quién rinde más de lo esperable. Diferencia, en puntos PISA, entre lo que obtiene cada territorio y lo que obtiene el resto de España, descontados el nivel socioeconómico, el origen migrante y el género del alumnado. En azul oscuro, las diferencias que superan las dos correcciones estadísticas; en azul claro, las que solo superan la más permisiva. Se representan los territorios con diferencia significativa; Cataluña queda excluida por la advertencia de calidad de PISA 2025.

El gráfico distingue dos grados de certeza, y la distinción merece una explicación, porque es el punto donde más se exagera al divulgar este tipo de resultados. Cuando se compara a diecinueve territorios a la vez, es esperable que alguno parezca destacar solo por azar, del mismo modo que quien tira muchas veces una moneda acaba encontrando una racha llamativa. Para evitarlo se aplican correcciones, y aquí se han usado dos con exigencias distintas. La más permisiva acepta que entre los hallazgos declarados haya una pequeña proporción de falsas alarmas, y es útil para señalar casos que merecen atención. La más exigente pretende que no haya ninguna falsa alarma en todo el conjunto de comparaciones (para quien quiera los nombres técnicos: el procedimiento de Benjamini y Hochberg y el de Holm, respectivamente). Las diferencias en azul oscuro superan las dos pruebas; las de azul claro, solo la primera.

Conviene además no leer el mapa como una nota a cada administración educativa. El ajuste corrige por lo que el cuestionario de PISA observa del alumnado, no por todo lo que diferencia a un territorio de otro: en Ceuta y Melilla, por ejemplo, concurren circunstancias demográficas y de contexto que ninguna variable del modelo recoge. Lo que el gráfico sí sostiene es que, después del ajuste, siguen existiendo diferencias grandes y que su orden no coincide con el del ranking bruto.

3. Galicia

Preguntas parecidas con respuestas distintas

Los dos gráficos siguientes resumen el hallazgo central. Ambos se leen igual: el punto es la estimación y la barra horizontal es el margen del 95 %, es decir, el conjunto de valores compatibles con los datos. Si ese margen no toca el cero, hay señal; si lo cruza, los datos no permiten afirmar que exista diferencia alguna.

Ventaja de rendimiento ajustado de Galicia frente al resto de España. cero +9,33 Margen 95 %: +1,84 a +16,82 -5 0 +5 +10 +15 +20 Puntos PISA de rendimiento ajustado El margen no llega al cero: hay señal.
Figura 3. La ventaja de rendimiento. Estimación de +9,33 puntos y margen del 95 %. Al no alcanzar el cero, la ventaja es estadísticamente apreciable, si bien el extremo inferior del margen queda cerca de esa frontera.
Diferencia del gradiente socioeconómico intra-centro de Galicia frente al resto. cero +0,77 Margen 95 %: -4,49 a +6,03 -8 -4 0 +4 +8 Puntos PISA por unidad de ESCS (diferencia de pendiente) El margen cruza el cero: sin diferencia detectable.
Figura 4. La ausencia de diferencia en equidad socioeconómica. Diferencia entre el peso que tiene el origen social dentro de los centros gallegos y el que tiene en el resto de España. El margen del 95 % cruza el cero con holgura por ambos lados: los datos son igual de compatibles con algo más y con algo menos de desigualdad.

A la izquierda, el rendimiento: el margen de Galicia queda íntegramente por encima del cero, aunque su extremo inferior se acerca. A la derecha, la equidad socioeconómica: la diferencia es de 0,77 puntos por unidad de ESCS, con un margen centrado casi en el cero que lo cruza con holgura por los dos lados. La misma metodología, aplicada a las dos preguntas, da una respuesta afirmativa prudente a la primera y una respuesta negativa a la segunda.

La prudencia de la primera respuesta tiene un motivo concreto: la ventaja gallega supera la corrección más permisiva de las dos descritas en el apartado anterior, pero no la más exigente. Hay evidencia relevante de una ventaja gallega, no un hecho establecido. Afirmar que Galicia educa mejor sería ir más allá de lo que sostiene el dato; descartar la señal porque no pasa la prueba más dura sería desperdiciar información.

Galicia frente al resto de EspañaEstimaciónMargen del 95 %¿Excluye el cero?¿Supera la prueba más exigente?
Rendimiento ajustado+9,33 puntos+1,84 a +16,82No
Peso del origen social dentro de los centros+0,77 puntos-4,49 a +6,03NoNo procede
Magnitud media de las brechas de género-0,31 puntos-3,84 a +3,23NoNo procede

Tabla 1. Las tres dimensiones de Galicia. La segunda fila expresa la diferencia en puntos por unidad de ESCS; la tercera resume en una sola cifra el tamaño medio de las brechas de género, sin atender a su signo (13,66 puntos en Galicia). Para el rendimiento ajustado, el valor p corregido con el criterio más permisivo es 0,024 y con el más exigente, 0,117: de ahí que la ventaja se describa como señal y no como hecho establecido.

4. Dos cosas que no van juntas

Rendir más de lo esperable no implica repartir mejor

Importa entender qué mide exactamente el peso del origen social tal y como se calcula aquí: compara a alumnos que asisten al mismo centro, de manera que no refleja la segregación entre colegios, un fenómeno distinto y que este análisis no cuantifica. Medido así, en Galicia ese peso es prácticamente idéntico al del resto de España, y no hay base para afirmar ni que sea más equitativa ni que sea menos.

El contraste más ilustrativo lo ofrece Castilla y León, que combina el mayor rendimiento ajustado del país con una dependencia del origen social 6,80 puntos mayor que la del resto. Las dos cosas superan la prueba estadística más exigente, así que es el único territorio del que puede afirmarse con seguridad que rinde mucho y reparte peor. Es la demostración empírica de que las dos dimensiones no son intercambiables: un sistema puede rendir bien manteniendo un gradiente social alto, y puede tener un gradiente bajo con resultados medios modestos.

Vistas en conjunto, las diferencias territoriales de equidad son mucho más débiles que las de rendimiento. Eso tiene una lectura sustantiva que suele pasarse por alto: la mayor parte de la desigualdad asociada al origen social aparece dentro de los propios centros, en proporciones parecidas en toda España, y no se explica por lo que distingue a unas comunidades de otras.

5. La tercera dimensión

Las brechas de género hay que leerlas dominio por dominio

La tercera pregunta introduce una dimensión que el debate sobre PISA suele tratar aparte: dentro de un mismo centro, ¿obtienen resultados distintos los alumnos según su género? La respuesta española es clara y, además, muy estable a lo largo de las ediciones de PISA. En Lectura, el grupo de chicas y otras respuestas aventaja al de chicos en 24,5 puntos, casi una cuarta parte de la dispersión entre alumnos. En Matemáticas ocurre lo contrario, con 15,3 puntos a favor de los chicos. En Ciencias no hay diferencia apreciable.

Diferencia entre el grupo de chicas y otras respuestas y el de chicos, por dominio, en el conjunto de España. Lectura diferencia clara +24,48 Ciencias no distinguible de cero -2,00 Matemáticas diferencia clara -15,30 Los tres juntos las dos brechas se cancelan +2,40 -20 -10 0 +10 +20 +30 Puntos PISA de diferencia (punto) y margen del 95 % (barra) ◀ ventaja de los chicos ventaja de las chicas y otras respuestas ▶
Figura 5. Las brechas de género en España, dominio por dominio. Diferencia entre el grupo de chicas y otras respuestas y el de chicos, estimada dentro de los centros y a igualdad de nivel socioeconómico y origen migrante. Los valores positivos favorecen a las chicas y otras respuestas. La última fila muestra por qué no debe usarse un indicador único: al juntar los tres dominios, la ventaja en Lectura y la desventaja en Matemáticas se compensan.

De ahí una advertencia que vale para cualquier lectura de estos datos: la equidad de género no puede resumirse con una sola cifra. Al juntar los tres dominios, la ventaja en Lectura y la desventaja en Matemáticas se cancelan y el agregado queda cerca de cero, lo que sugeriría erróneamente que no hay brechas que explicar. Las hay, y son grandes, pero apuntan en direcciones opuestas según la materia.

Las brechas gallegas se parecen mucho a las del resto del país. En Lectura son algo mayores (28,4 puntos frente a 24,2) y en Matemáticas algo menores (11,7 frente a 15,5), pero ninguna de esas diferencias resiste el examen estadístico: todos los márgenes cruzan el cero con amplitud. Lo mismo ocurre con la cifra que resume el tamaño medio de las brechas sin atender a su signo, 13,66 puntos en Galicia, apenas 0,31 por debajo del resto de España. De hecho, ninguna comunidad autónoma se separa del resto en esta métrica con evidencia que supere la corrección más exigente.

DominioGaliciaResto de EspañaDiferenciaMargen del 95 % de la diferencia
Lectura+28,40+24,24+4,16-4,60 a +12,93
Ciencias+0,20-2,13+2,34-6,87 a +11,55
Matemáticas-11,70-15,52+3,81-4,64 a +12,27
Los tres juntos+5,63+2,20+3,44-4,56 a +11,44

Tabla 2. Brechas de género en Galicia y en el resto de España. Diferencia entre el grupo de chicas y otras respuestas y el de chicos, en puntos PISA, estimada dentro de los centros y a igualdad de nivel socioeconómico y origen migrante. Los valores positivos favorecen a las chicas y otras respuestas. Ninguna de las diferencias entre Galicia y el resto es concluyente: todos los márgenes incluyen el cero.

Un hallazgo que sí merece atención

Hay un resultado en esta dimensión que no es una ausencia de diferencia. En el conjunto de España, el origen social pesa algo más entre las chicas y otras respuestas que entre los chicos: unos 4,6 puntos adicionales por cada unidad de ESCS, con un margen de 1,5 a 7,7 que no llega al cero, y con valores parecidos en los tres dominios por separado. Dicho en términos llanos: la distancia entre las alumnas de familias más favorecidas y las de familias menos favorecidas es algo mayor que la que separa a sus compañeros varones entre sí.

Cuánto más pesa el origen social entre las chicas y otras respuestas que entre los chicos, dentro de un mismo centro. Resto de España diferencia clara +4,62 Galicia no distinguible de cero +4,40 -5 0 +5 +10 +15 Puntos PISA por unidad de ESCS de diferencia entre los dos grupos Misma magnitud en los dos casos; la muestra gallega no basta para descartar el cero.
Figura 6. El origen social no pesa igual en los dos grupos. Diferencia entre el peso que tiene el origen social entre las chicas y otras respuestas y el que tiene entre los chicos dentro de un mismo centro, en puntos por unidad de ESCS, para la puntuación de los tres dominios juntos. En el resto de España la diferencia es clara (margen de +1,51 a +7,73); en Galicia la estimación es casi la misma, pero el margen incluye el cero.

En Galicia la estimación es casi idéntica, 4,40 puntos, pero su margen cruza el cero. No es que en Galicia ocurra algo distinto: es que la muestra gallega, mucho más pequeña que la española, no permite afirmarlo. Es un buen ejemplo de una idea que conviene tener presente al leer cualquier informe de este tipo: lo que puede sostenerse depende tanto del tamaño del efecto como del tamaño de la muestra, y una diferencia que no alcanza significación no es lo mismo que una diferencia inexistente.

6. Los centros

Casi la mitad de los centros gallegos rinde por encima de lo previsible

El mismo ejercicio puede hacerse centro a centro. Para cada uno se estima cuánto se aparta del rendimiento previsible para su alumnado y, dado que unos centros aportan más alumnos que otros a la muestra, se corrige esa estimación para no confundir un resultado extremo con un resultado bien medido. Con un criterio exigente (que haya al menos un 80 % de probabilidad de que el centro esté realmente por encima de lo previsible), el 45,5 % de los centros gallegos de la muestra cumple la condición. Es una proporción alta.

Centros gallegos con probabilidad de rendimiento ajustado positivo de al menos 0,80, en porcentaje de los centros de la muestra. 0 10 20 30 40 50 45,5 % Rinden por encima de lo esperado 14,5 % y además con ESCS medio bajo la mediana 1,8 % y además en el cuartil inferior de ESCS Medida descriptiva: no identifica prácticas ni causas, y no es una estimación de la población de centros gallegos.
Figura 7. Centros gallegos que rinden por encima de lo previsible. A la izquierda, los que superan el criterio del 80 % de probabilidad; en el centro, los que además atienden a un alumnado por debajo de la mediana española de centros; a la derecha, los que además están en el cuartil más desfavorecido. Son proporciones de la muestra de centros, no una lista de buenos colegios.

El cuadro cambia al mirar el contexto de esos centros. Solo el 14,5 % de los centros gallegos rinde por encima de lo previsible y además atiende a un alumnado con nivel socioeconómico por debajo de la mediana española de centros; y apenas el 1,8 % lo hace en el cuartil más desfavorecido. La lectura razonable es que la fortaleza gallega descansa en una base amplia de centros que funcionan algo mejor de lo previsible más que en una concentración de centros capaces de revertir los contextos más difíciles. Es una descripción, no una explicación, y encaja con los dos resultados de equidad anteriores.

7. Alcance

Lo que este análisis no puede decir

La pregunta natural, una vez localizados los centros que rinden por encima de lo previsible, es qué hacen distinto. PISA les pregunta por su clima escolar, su equipamiento digital, sus ratios de alumnos por profesor o la formación de su profesorado, y con esas variables aparecen asociaciones intuitivas, del tipo que alimenta recomendaciones de política educativa. La prueba decisiva es otra: entrenar el modelo en unas comunidades y comprobar si acierta con los centros de comunidades que no ha visto. No acierta. El coeficiente de determinación es negativo (-0,022), es decir, el modelo predice peor que quien se limitase a decir que todos los centros rinden como la media. Con estas variables no hay receta reproducible.

La conclusión metodológica, en una frase. PISA permite identificar bastante mejor dónde aparecen resultados atípicamente buenos que explicar por qué aparecen. Averiguar el por qué exige otras herramientas: visitar centros, observar aulas, entrevistar equipos directivos y enlazar con registros administrativos que sigan a los mismos alumnos en el tiempo. Lo que este tipo de análisis deja preparado es precisamente eso, una lista corta de sitios donde merece la pena mirar de cerca.
  • Asociaciones, no causas. El rendimiento ajustado es lo que obtiene un territorio o un centro menos lo que cabría esperar según unas pocas variables observadas. No capta lo que esas variables no recogen y no es una medida de lo que la escuela añade. Del mismo modo, una brecha de género descriptiva no es, por sí sola, evidencia de discriminación.
  • El género, como lo permite el dato. La variable disponible separa al alumnado registrado como chico del resto, de modo que las chicas aparecen agrupadas con quienes dieron cualquier otra respuesta. Es una aproximación buena a la comparación entre chicas y chicos, pero no idéntica, y esa categoría residual no debe leerse como una identificación no binaria mientras la documentación de la versión española de la pregunta no lo precise.
  • La equidad se mide por comunidad, no por colegio. PISA entrevista a unas decenas de alumnos por centro: bastan para estimar cuánto rinde el centro en promedio, pero no para medir con precisión el peso del origen social colegio a colegio. Conviene desconfiar de cualquier índice de equidad centro a centro construido con estos datos.
  • Las cifras de centros son descriptivas. Los porcentajes del 45,5 %, 14,5 % y 1,8 % describen los centros gallegos que entraron en la muestra; convertirlos en estimaciones del total de centros de Galicia exigiría un tratamiento adicional.
  • Cataluña y Murcia. Cataluña obtiene una estimación muy alta que no se utiliza aquí, por la advertencia de calidad de PISA 2025 relativa a las exclusiones dentro del centro. Murcia no alcanza significación y su tasa de exclusiones aconseja tratarla con cautela.
  • Una sola edición. Todo se apoya en PISA 2025. Saber si la ventaja gallega es un rasgo estable del sistema o el resultado de una edición concreta exige repetir el mismo ajuste en ediciones anteriores.

Para terminar

Conclusiones

  1. Las diferencias entre territorios sobreviven al ajuste por composición. El mapa cambia respecto al ranking bruto, pero no se disuelve: seis comunidades quedan por encima del resto con evidencia sólida y cuatro territorios por debajo.
  2. Galicia rinde unos nueve puntos por encima de lo esperable. La señal es consistente y bien medida, aunque no supera el criterio estadístico más exigente. Es evidencia relevante, no un hecho establecido.
  3. No hay ventaja gallega en equidad, ni socioeconómica ni de género. El origen social pesa dentro de los centros gallegos lo mismo que en el resto del país, y las brechas entre grupos tienen el mismo tamaño. Si la ventaja de rendimiento se confirma, no viene de haber roto esos vínculos mejor que nadie.
  4. Tres dimensiones, tres conversaciones. Rendimiento, equidad socioeconómica y brechas de género se miden de forma distinta y admiten conclusiones distintas. Juntarlas en un único juicio sobre "quién educa mejor" es la forma más rápida de equivocarse, y sumar las brechas de Lectura y Matemáticas en una sola cifra las hace desaparecer.
  5. Localizar no es explicar. Se puede señalar qué centros y qué territorios obtienen más de lo previsible; con los datos de PISA no se puede decir qué hacen para conseguirlo.
Qué hacer con esto. Tres cosas que el análisis sí habilita. Cambiar la unidad de la conversación pública, porque comparar medias brutas entre comunidades es poco informativo y comparar rendimiento ajustado es exigente pero factible con datos que la OCDE ya publica. Tratar la señal gallega como una hipótesis a verificar, repitiendo el ajuste en ediciones anteriores de PISA y en las evaluaciones de diagnóstico autonómicas. Y aprovechar la lista de centros que rinden por encima de lo previsible en contextos difíciles para estudiarlos con métodos que PISA no puede sustituir.

Fuentes

  • OCDE. PISA 2025 Database, ficheros de uso público de alumnado y de centros, y codebook asociado.
  • OCDE. PISA 2025 Student Questionnaire, pregunta ST430Q01DA sobre el género del alumno.
  • OCDE. PISA 2025 Results (Volume I), Country Notes: Spain, incluidas las advertencias de calidad del dato.
  • OCDE. PISA data and documentation: PISA Data Analysis Manual, para el tratamiento de los valores plausibles y de los pesos replicados, y PISA 2025 Within-School Sampling Manual, para los criterios de muestreo y exclusión.
  • Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, INEE. PISA 2025, resultados y documentación para España.